¿Cuándo es urgente derivar al especialista?
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Qué es una derivación y cómo se realiza
Los pacientes tienen derecho a pedir que se les derive a un especialista en NHS. Sin embargo, la derivación sólo se producirá y será tratada con urgencia si el médico de cabecera lo considera clínicamente necesario. De forma general, un paciente no puede ser remitido a un especialista sin una carta del GP, excepto para aquellos problemas tratados en clínicas de salud sexual y emergencias en el hospital.
La decisión respecto a la derivación de pacientes y la prioridad de dicha derivación es, sin duda, un reto para los profesionales médicos. El doctor es el único responsable en dictaminar la urgencia de las necesidades del paciente de acuerdo a su primera valoración, al historial del paciente, a un examen de sus síntomas y a las pautas establecidas por NHS.
El doctor deberá considerar la urgencia del tratamiento que requieren los problemas de salud del paciente. Ésta dependerá de la estabilidad de su estado general y de la posibilidad de que su salud se vea afectada si tiene que esperar para conseguir cita.
Derivaciones urgentes
La derivación se realizará de forma urgente si los médicos consideran que el problema es lo suficientemente grave como para justificar un examen inmediato del paciente. En algunas ocasiones, los especialistas son necesarios porque el médico cree que debe realizarse un estudio más profundo de los síntomas ya que el tratamiento al que se había sometido el paciente hasta el momento no ha sido efectivo y los estudios realizados muestran resultados inusuales. La vía de derivaciones urgentes se reserva (aunque no siempre) a aquellos casos en los que hay sospecha de cáncer, aunque la mayoría no concluyen con un diagnóstico de esta enfermedad. La derivación se considera urgente porque el especialista necesita poner en marcha una investigación inmediata para descartar patologías graves. Hasta octubre de 2023, una derivación urgente por sospecha de cáncer implicaba una cita con el especialista en un máximo de dos semanas. Desde el 1 de octubre de 2023, NHS England retiró ese objetivo y lo sustituyó por el Faster Diagnosis Standard: el paciente debe recibir, en un máximo de 28 días desde la derivación urgente, el diagnóstico de cáncer o la confirmación de que no lo tiene.
Es fundamental que todas las cartas de derivación se clasifiquen claramente como “urgentes” o “no urgentes”. Recuerdo un caso de un paciente con lesiones neurológicas graves en el que el optómetra envió un formulario al GP catalogado como “no urgente” pero recomendando que el paciente fuera remitido al especialista “lo antes posible”. Por lo tanto, el paciente fue derivado con carácter de “no urgente”. Este es un ejemplo perfecto para ilustrar la falta de claridad.
Si un paciente recibe una derivación urgente, el médico debe asegurarse de que tiene la dirección correcta y los datos de contacto del paciente. Desde el comienzo de la pandemia, algunos hospitales se comunican sólo por e-mail. Es de vital importancia que se cercioren de que tienen la dirección de correo electrónico actual para contactar con el paciente.
También es importante que el paciente procure estar disponible durante las próximas semanas para acudir a la cita y, si no va a estar disponible, que se lo diga al doctor.
Si el paciente no puede hablar inglés se necesitará un traductor. El paciente debe comunicárselo al hospital para que ponga un traductor a su disposición para la próxima cita.
El hospital deberá notificar la cita, normalmente por correo ordinario, a los pocos días. A veces se conciertan telefónicamente.
Si la cita tiene carácter de urgencia, el paciente será visto por un especialista aunque es posible que tengan que hacerle algún test con anterioridad para establecer la causa de los síntomas.
Derivaciones “no urgentes”
Como una derivación “no urgente” no implica una emergencia médica, puede ser programada con antelación. Normalmente se describen como “opcionales”. Esto no significa que se le reste valor a la seriedad de la condición del paciente, que puede causar una incomodidad diaria y debería ser tratada lo antes posible, sino que NHS debe priorizar.
Cuando un paciente es remitido a un especialista con carácter de “no urgente”, según las pautas publicadas en enero de 2020, el máximo tiempo de espera es de 18 semanas. A esto se le conoce como el “objetivo de 18 semanas”. Este tiempo de espera comienza una vez que el hospital ha recibido la remisión del GP o de otro profesional de la salud.
El impacto de COVID-19 sobre las derivaciones urgentes y no urgentes
Durante lo más duro de la pandemia de COVID-19, muchos hospitales centraron sus esfuerzos en tratar a pacientes con el virus y los médicos de cabecera dejaron de remitir pacientes al especialista salvo en casos urgentes. Las listas de espera crecieron en consultas externas, pruebas de diagnóstico e incluso en algunos tratamientos de cáncer.
El tratamiento asociado a las derivaciones no urgentes sufrió importantes retrasos porque las prioridades de los hospitales cambiaron.
Las derivaciones urgentes se mantuvieron, principalmente para casos de cáncer, salud mental y pacientes de pediatría. Sin embargo, médicos de cabecera confirmaron que se rechazó un gran número de derivaciones urgentes.
La ardua tarea de clasificar las derivaciones entre urgentes y no urgentes se convirtió en una actividad de gran incertidumbre, ya que cada NHS Trust tenía sus propias reglas y protocolos en relación al tratamiento de pacientes derivados. Esta incertidumbre se vio agravada por los rápidos cambios en las directrices del NHS sobre cómo responder a las derivaciones según evolucionaba la pandemia.
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